Trastornos de personalidad.

Soy de escribir mucho en las salas de espera de los hospitales, o justo después de salir de trabajar, después de una noche interminable de locura. En la que me siento frustrada.

Puesto que paso muchísimo tiempo en el hospital, rodeada de dolor… son en esos momentos en los que más acude a mi, mi querida inspiración.

No se si es bueno para todos vosotros que mi trastorno bipolar se manifieste en momentos como este, en el que mi diferente prisma o punto de vista del mundo que nos rodea se retracta en algo tan duro y cruel como: el odio y la rabia que se generan en mi interior.

Estoy llena de sentimientos negativos, bastante adecuados con mis experiencias negativas. Sería cínica e hipócrita si os dijera que todo es maravilloso y que lo que percibo es amabilidad, respeto y cordialidad por parte de los que me rodean.

He de explicar que mi enfermedad, a la que yo no considero como tal, puesto que es la mejor barrera, es el caparazón que tengo y me protege, para no parecerme lo más mínimo a los demás, cosa de la que me siento muy orgullosa, me hace ser bastante creativa y sacar de experiencias negativas lo mejor de mi personalidad.

“Mi coraje, y mi valentía”.

Mi imaginación no tiene límites y mi cerebro es como una máquina de vapor que no deja de echar humo, es la locomotora que impulsa mi talento oculto, mis ganas de escapar a lo corriente y pensar en cómo hacer cosas totalmente diferentes, a lo que conocemos o creemos. No me considero especial, pero si bastante rarita. No soy como todos los demás, con los mismos objetivos y los mismos valores de mierda, que prevalecen en esta sociedad. Me importa una mierda tener un día 5000€ en el banco y al día siguiente sobrevivir con 1€, al igual que no me importa lo más mínimo tener un día 5000 supuestos amigos y al día siguiente no tener ni uno.

No busco una pareja estable, un trabajo estable, o una reputación intachable. No busco ser el centro de atención, cosa que me enerva en gran medida puesto que debido a mi particular carácter, no suelo pasar nada desapercibida. Es más pierdo el control, total y absoluto de mi rabia cuando me siento observada y cuando creo situaciones en las que todo mi entorno está observando el espectáculo, que he creado por no saber contenerme y decir lo que pienso. No soy una actriz con un papel protagonista, me encantaría muchísimas veces saber callarme y pasar desapercibida, o que la tierra se abriera paso bajo mis pies y me tragase antes de formar el “show”. Creo que estoy predestinada a no saber ser dueña de mis emociones, creo que la desgracia o la virtud de ser como soy, algún día servirá para algo, algo que pueda perdurar en el tiempo, todavía no estoy segura de que, pero no tengo prisa, no tengo miedo, ni tengo dudas, de que algo ocurrirá, puede ser que sea algo que me afecte a mi solo, o que afecte a todo un conjunto de personas, sea lo que sea, si me enseña algo a mi, o a los demás, me doy por satisfecha.

Un día puedo levantarme por la mañana eufórica y súper motivada para gestionar el día lo mejor que pueda y minutos después puedo estar sumida en una total depresión, sin saber porque.

No me refiero a depresiones de esas en las que todo el mundo da por hecho, que te pasas el día llorando y lamentándote por todo. Para nada!! Ni me gusta llorar, ni me gusta lamentar. Mis depresiones consisten en querer desaparecer no de dónde estoy, sino del mundo entero. No quiero que los demás sepan lo más mínimo de mi, ni quiero saber nada de los demás. La gente me parece hipócrita y todo el mundo me cae mal, tal cual. No exagero pero creo que todos los tontos del mundo me tocan a mi, por lo que es pisar la calle y comenzar mi batalla verbal o física con cualquiera que me importune o me moleste lo más mínimo. A todas horas del día, en cualquier lugar. Ya sea en la cola del supermercado, cuando veo como un hombre de cierta edad, se mete y sobrepasa con una probe anciana que según el se ha colado para pagar, y éste la humilla y la increpa y se ceba ante su silencio sabiendo que esta señora no tiene fuerza ni autoridad para hacerle callar. Y en ese momento es cuando aparece mi otro yo, y es cuando me enfrento delante de cualquiera, contra un hombre que me sobrepasa dos cabezas de estatura y 80kg más, mientras el seguridad y el resto de los clientes observan… no tengo percepción del miedo, pero si tengo una gran alarma que también me ha sacado de situaciones de peligro cuando me he visto enredada en problemas de verdad. No se explicarlo pero es como si en mi cabeza se activará un proyector, (como los del cine), en el que veo lo que ocurrirá y es ahí cuando comienza mi psicología a trabajar, a hacerme decir cosas y a actuar de manera que pueda escapar de ese tipo de situaciones. Llamadlo sexto sentido pero no sabéis de las que me he librado, enfrentándome a esquizofrénicos y personas bajos los efectos de las drogas que me han querido causar algún mal. Nunca he tenido que defenderme físicamente, mi cerebro ha sabido jugar con ellos hasta encontrar esa vía de escape y huir de sitios y situaciones, que otra chica, en mis condiciones no habría podido contar. Puedo decir que he visto a la muerte, la he sentido y la he percibido en varias ocasiones, a través de gente que no estaba bien, psicópatas, violadores, gentuza que se ha cruzado en mi camino por andar siempre metiéndome en sitios y juntándome con quien no debía. Bajo estas situaciones mi instinto de supervivencia era lo que me ha hecho salir sin daño alguno, aún arriesgándome a sufrir un final fatal.

Hoy por hoy vengo de vuelta y se perfectamente cuando algo de mi alrededor no está bien, detecto el mal a mi alrededor, lo percibo a través de miradas, de actos o expresiones que nadie más se ha dado cuenta, hasta que yo he dado la voz de alarma, me fijo en todo, a todas horas, sin querer, un simple gesto me hace saber lo que están pensado o lo que pretenden hacer personas a las que no conozco de nada, y no doy pie a tener que usar mis capacidades de persuasión, para volver a salir de situaciones tan tensas y problemáticas. Mi instinto se ha ido desarrollando a fuerza de situaciones traumáticas e incontrolables a mi alrededor. Llamarme lunática o paranoica, pero he sabido que aquel chico que no paraba de mirarme entre la multitud me estaría esperando a la salida para molestarme, y quién sabe para hacer algo más conmigo si no le hubiera pedido a alguien que me acompañase hasta el coche, (de manera sutil y sin que supiera que era porque quería evitar esa situación). Y allí estaba el, en la puerta esperando, tal y como había percibido mi mente. O como cuando he notado que alguien detrás de mi en mitad de una noche de fiesta miraba demasiado a mis compañeros y en actitud nerviosa se alejaba y se volvía a acercarse a nosotros, nadie del grupo se había percatado con tantísima gente alrededor, pero allí estaba yo sin saber porque, temiéndome que una pelea para intentar robarnos iba a suceder de un momento a otro, y justo al pedir a mis compañeros marcharnos de allí a otro lugar porque no me sentía cómoda, el chico perseguirnos e intentar iniciar lo que yo intentaba evitar. Prometo que me he librado de situaciones muy jodidas gracias a mi querida e inefable desconfianza y a mi gran capacidad de observación. Analizo cada detalle y mi mente no para de calcular todas las probabilidades. Mientras los demás disfrutan o están ajenos a lo que ocurre alrededor yo no paro de ver señales.

Se que tengo un gran problema!! Y por eso estoy en tratamiento para intentar mejorar!! Ni de coña para cambiar!!

No quiero cambiar en absoluto, solo quiero aprender a pasar desapercibida ante los demás. A saber cómo fingir que me parezco a todos vosotros, que me interesa lo mismo que a vosotros y que soy una más. De ahí que me cueste tanto abrirme a los demás, de ahí que la gente catalogue como muchacha fría o fuerte a alguien como yo, que soy mucho mas que eso. Y de lo que me cuesta tanto hablar ya que la mayoría no entienden.

Ojalá algún día aprenda cómo manejar y controlar mi frustración, mis pensamientos que me atormentan y que no me dejan descansar, pensamientos he de decir que la mitad del tiempo son buenos y positivos, no es que todos sean negativos. Sino que son proporcionales, mis pensamientos positivos que aparecen, se cruzan o mezclan en mis momentos de euforia con estos pensamientos negativos, magnificados, aportándome visiones de cosas inexistentes, intangibles, increíbles, son los que desarrollan mis capacidades, de comprensión, concentración y creación. Visualizo cosas, aparatos, métodos, es como un programa de diseño en mi interior. Es como si soñara despierta, como si inventara productos en mi imaginación, cosas que algún día serán inventadas por alguien que seguro tendrá más recursos económicos que yo!! 😂😂

Me gusta crear y creer en lo que nadie cree, me gusta saber que todo lo que soy, es más de lo que quiero. No necesito ser mejor que nadie en nada, me acepto tal y como soy y no finjo algo que no es. No tengo problemas, en hablar de mis problemas, aunque estos supongan repulsión a la sociedad por falta de conocimientos. Mi realidad asusta o emociona depende de en que tiempo de mi trastorno bipolar este. Pero jamas he echo tanto daño a los demás, como los demás me han echo a mi. Sería incapaz de hacer sufrir o perjudicar a otra persona, como han echo conmigo. Estaré loca, puede ser para vosotros así, pero los locos de verdad son aquellos que hacen lo normal de esta sociedad. Destruir, invadir, corromper a las personas diferentes, a lo que os asusta por no ser lo habitual, a los mas débiles, a lo que vosotros queréis amoldar para vuestro propio beneficio, egoístas cuando hacéis un acto de bondad para sentiros bien con vosotros mismos, no quiero parecerme ni más lo más mínimo a esta sociedad. Prefiero estar sola que estar rodeada de maldad. Hay mucha gente buena, el problema es que no se como actuar cuando conozco a alguien bondadoso y alguien ejemplar, puesto que ha llegado un momento en el que tanto aislamiento y mi anti -sociabilidad, han creado en mi una máquina que no sabe expresar emociones, el parecer indiferente ante todo ya sea bueno o malo, el no saber gestionar lo que siento ante los demás. Lo único que se es: no saber decir nada y actuar cuando ese tipo de personas se cruzan en mi camino y necesitan algo que yo les pueda aportar. Siempre tenderé la mano a quien lo necesite de verdad y esté sufriendo o padeciendo un dolor más allá del físico, el mismo dolor que siento yo en mi interior. Mi cuerpo, mi mente y mi alma han sufrido durante muchas etapas, un dolor que no se quita, un dolor que recuerdo al dormir, en pesadillas, un dolor que no se cura con ninguna medicina.

A todas esas personas especiales y diferentes que pasan desapercibidas y rechazadas por todos aquellos “normales”, se lo que sentís, comprendo lo que vivís.

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