El último adiós.

Durante todos los años que he estado trabajando en la noche, he tenido el maravilloso placer y el gran honor de conocer a gente increíble que jamás hubiera imaginado que marcarían tanto mi vida.

Y recibir la triste noticia de que nunca más volveremos a compartir buenos momentos juntos porque la vida les ha abandonado, es difícil de asimilar.

Por distintas circunstancias y por motivos diferentes a muchos de mis antiguos compañeros de viaje y amigos se les ha acabado el tiempo.

Ojalá el tiempo fuera igual para todos y que la gente que aporta cosas positivas en la vida de los demás no tuvieran una existencia tan corta , eres tan injusto querido tiempo que me haces pensar en el millón de cosas más que podría haber dicho o hecho en su debido momento atormentándome cada vez que les recuerdo.

Durante tantos años viajando sin rumbo fijo, una de las mayores cosas y la más valiosa que me llevo son las personas que dejaron por algún motivo huella en mi, personas que me hicieron ser mejor y que me ayudaron a crecer y sentir.

Pero el peor sentimiento que me enseñaron es el de la soledad al no poder volver a verles, ni hablar con ellos nunca más.

Este post va dedicado a esos ángeles de la guarda que se fueron demasiado pronto y que a su corta edad dejan atrás a infinidad de personas desconsoladas o afligidas por su ausencia.

Comenzare con mi más reciente pérdida.

Un señor de los pies a la cabeza apenas 7 años mayor que yo, tan bello por dentro como por fuera. Deportista y sano. Con una sonrisa imborrable en su semblante. Su nombre era Samuel y falleció apenas hace una semana. No quiero ni imaginar las navidades que estarán pasando sus familiares ya que si imagino cómo están sus seres queridos ya que me incluyo entre ellos.

Este chico era amable, educado y servicial con todo el mundo, siempre estaba de buen humor a pesar de trabajar tan duro cada noche. El fue mi seguridad del vip durante años. Era todo un espectáculo y aunque bastante golfo ya que con esa cara guapa que tenía cautivaba a las mujeres, con su labia te embaucaba. Tenía mil amigos ya que era súper sociable ( todo lo contrario a mi ) , y seducía a cualquiera con su forma de ser. Siempre dispuesto y al pie del cañón demostró a lo largo de los años que su enfermedad, no le quitaría su identidad : Su sonrisa y sus valores ( lealtad, respeto y cariño ) le acompañaron hasta el día de su muerte. Luchó en el hospital no días, ni meses sino años y una maldita enfermedad que prefiero ni nombrar (ya que conozco y sufro de muy cerca con otro ser querido) acabó arrebatándole sus esperanzas e ilusiones de continuar viviendo y sentirse vivo. Dentro de un hospital es muy fácil perder la esperanza, pero el nunca lo hizo. Y a lo largo de todo el período de tratamientos varios y de ingresos constantes sus palabras más sonadas fueron las de AGRADECIMIENTO. Cuando debería de haber sido al contrario, todos deberíamos haberle agradecido a él el seguir a nuestro lado enseñándonos lo que de verdad es importante en la vida. Tuvo que dejar la noche puesto que su cuerpo le impidió seguir haciendo una vida normal y se dedicó a enseñar a sus compañeros del hospital, a los trabajadores ( médicos y enfermeros ) lo bonito que era repartir alegría y motivar a los demás a ser mejor. No dejó de dar las gracias públicamente por los trasplantes y donaciones que recibió, siempre tuvo una gran educación y jamás olvidaré la pasión y el amor que me transmitió cuando estuve a su lado.

Tuvimos un corto romance, algo escondido en nuestro trabajo, era como un imán que me atraía cada vez que nos veíamos. Me hacía sentir única y deseada, éramos como dos jóvenes adolescentes que hacíamos el amor en cualquier baño de discoteca, en cualquier momento, sin importarnos nuestro alrededor, ardíamos en pasión y nos escondíamos en cualquier sitio para demostrarnos ese amor…. momentos que jamas podré olvidar a pesar de los años y del tiempo. Pero eso no fue lo más que me aportó porque lo que más recuerdo de el es, su risa.

Esas ganas de vivir contagiosas y de verle a todo el lado positivo. Por eso siempre te llevaré en mi corazón como una de las personas con mas sentido del humor y con una gran empatía difíciles hoy de encontrar entre tanto amargado y tanta prepotencia. Me aportaste muchas cosas cada noche en el trabajo, no era tener sexo por tenerlo, siempre me pediste algo más, siempre esperaste algo más y yo no me sentía preparada. Aún así era incapaz de no dejarme llevar por mis deseos de sentirme entre tus fuertes brazos y de verte arder en pasión junto a mi, como dos salvajes, hasta que alguien no nos pillaba, no poníamos fin.

A ti Samuel te debo mil cosas que nunca te dije, mil besos que nunca te di porque acabe distanciándome y mil caricias que reprimí porque no quería que se supiera lo nuestro. Hoy 31 de Diciembre he recibido la noticia de que tu cuerpo ya no ha podido más y de que ya nunca más volveremos a hablar porque has muerto y ahora ya es demasiado tarde para poder devolverte todo lo bueno que tú me diste hace ya tanto tiempo.

A la segunda persona que jamas olvidaré y que aunque su muerte no es tan reciente la sigo viendo tan clara en mi mente que parece que aún siga viva, es a mi amiga y compañera Julieta.

Una niña tan dulce , tan inocente y tan preciosa que todos la mirábamos y nos perdíamos en su mirada. Una chica que siempre trataba bien a sus amigos, que siempre estaba cuando lo necesitabas y que siempre quería ayudar a los demás .

Nunca la escuché quejarse o criticar a otros. Buscaba su sitio, su lugar, ( en esto me sentía muy identificada con ella) apenas siendo una niña con 20 años ya se había cruzado medio mundo para trabajar y salir adelante. Y sin familia aquí en españa creó su propio círculo familiar del que me siento orgullosa de poder haber formado parte.

Tengo tantos recuerdos de sus últimos días de vida que mi cabeza aún no puede asimilar que se fuera así de tan imprevisto y de una forma tan rápida. No hubo despedidas, ni tiempo para decirnos que lo nuestro era una verdadera amistad.

Para ser más pequeña que yo, era ella la que siempre velaba por mi seguridad y la que se preocupaba por si algo malo pudiera pasarme, era como tener una hermana pequeña que te aconsejaba y que tenía miedo de que me metiera en un lío o me hiciesen daño…. por eso jamas la podré olvidar.

Quizá si hubiera sido al revés y hubiera sido yo la que me hubiera preocupado más por su bienestar, jamas habría ocurrido aquella desgracia. Jamas habría cogido aquel fatídico día el coche al salir de fiesta quitándose la vida en un trágico accidente de tráfico.

Recuerdo aquel día como si fuera ayer, recuerdo levantarme muy temprano y ver los mil mensajes en mi móvil preguntándome si estaba bien… y si sabía lo que te había ocurrido.

Una noche me dijiste de salir de fiesta e irnos a Amnesia a disfrutar juntas ya que si no no tenías con quien ir y el destino no quiso que saliera esa noche. Pero si que tú te fueras sola aún así, sin mi. Recuerdo que te dije al salir del trabajo que estaba cansada y que no me apetecía hacer nada y horas después perdiste la vida en una carretera tú sola. Quizás si te hubiera acompañado no te hubieras dormido al volante, quizás si yo hubiera estado habría conducido yo o quizás si hubiéramos quedado no habríamos cogido aquel maldito coche que te alejó de mi y de toda la gente que te amaba aquella horrible madrugada.

Parece que fue ayer cuando asistí a la pequeña misa que se celebró aquí en tu nombre, siendo una niña tenías tantos amigos que te querían tanto que no cabíamos todos en aquel lugar. Todo el mundo queríamos despedirnos de ti, decirte que te queríamos como a alguien de nuestra propia familia y que para lo jovencísima que eras dabas consejos y pensabas en ayudar a los demás mejor que muchos adultos. Siempre intentabas cuidar de los demás, descuidándote a ti. Nadie imagino que desapreciarías de la noche a la mañana que no tendríamos una segunda oportunidad y que un accidente tan tonto podría causarnos un vacío tan enorme.

Recuerdo el estado de shock , recuerdo cuando escribí a su familia de Italia para preguntarles si era cierto porque no me podía creer tú muerte y cuando hablé con mis amigas en un mar de lágrimas que me ahogaban en mi pena porque me sentí en cierta parte culpable por no haberte acompañado aquella noche. Recuerdo al cabo de las horas ver la noticia y las imágenes de tu coche, destrozado, en el periódico local del Diario de Ibiza, y leerlo con detenimiento para saber cómo y porque, necesitaba una explicación. Era demasiado pronto para que te fueras. Y no lo lograba entender.

Allá dónde ibas todos querían tenerte cerca y tu ausencia se notó, no mucho, muchísimo.

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